Descrédito
2009 Enero 6
Hay fotografías que despiertan en uno muchas sensaciones.

crédito de la imagen
El color de la tierra es similar a la hay aquí, cerca de mi casa. Los hombres que aparecen en ella bien podrían ser mi padre y yo. Y ese niño de 4 años…
Navidades, centros comerciales llenos a rabiar en tiempos de crisis, reyes magos que llenan las casas de juguetes y ni sé ya el nombre de esas educativas consolas, platos llenos, solidaridad enlatada en programas de televisión, religiones…
En fín, poco optimista pinta esta entrada. Pero me apetecía escribirla para recordar siempre a este niño que en medio de estas “fiestas” apareció en nuestras vidas.









Esta imagen y otras que están apareciendo en la prensa no pueden dejarnos insensibles. Tanto dolor no puede pasar de largo en nuestras vidas.
Después de ver una imagen así te das cuenta de las tonterías por las que nos preocupamos, y hacemos de cosas sin la mínima importancia un problema de dimensiones casi catastróficas, podríamos enumerar muchas y en estas fechas que han pasado es cuando más lo podemos apreciar, solo un ejemplo, cuando nuestras madres preparan las comidas y por alguna causa falta alguien a la mesa por algún motivo sin importancia parece que todo es trágico.
Al ver este niño pienso en cosas que se puedan hacer para parar la locura de lo que esta pasando en Palestina y lo único que veo factible es que se escuche la voz de todos, yo fui estudiante hoy ya estoy trabajando pero desde mi entorno intento hacerme oír.
Me encantaría que todos los alumnos y profesores que visitáis esta fragua os hicieseis escuchar muy fuerte para que la sociedad de nuestros pueblos que ven tan lejano el problema de la guerra la sientan y condenen todo tipo de violencia. Un abrazo para el herrero.
Un placer encontrar aquí a este cercano antiguo alumno.
Pues si, querido Javier, tal vez nos preocupamos por cosas poco importantes, tal vez las importantes las tengamos bien atadas, a cubierto.
La distancia nos hace un poco insensibles, es cierto, pero ya compruebo que existen personas que luchan cada día para que esto no quede en papel mojado.
Animo al igual que Javier a los lectores, ya sean asiduos o circunstanciales, a elevar la voz para decir que basta ya de este tipo de violencia, que realmente nos aleja bastante de lo que seguramente los diccionarios definen como seres humanos
Estoy de acuerdo contigo. Me da pena esta sociedad que se regodea en su opulencia, que solo se mira el ombligo, como si no ocurriese nada diferente en otros lugares, como si todos tuviesemos la vida tan fácil o los mismos problemas. Pero lo que me da más asco es que me reconozco como miembro de esa sociedad, creo que a todos nos da pena un niño como ese, una guerra, un país empobrecido, no miro para otro lado, pero tampoco hago mucho. Me he vuelto ciega, o miope selectiva. Algo habrá que hacer!